Y la verdad es que duele el ver la realidad después de vivir toda tu adolescencia en una utopía hermosa. Viviendo un tipo de sueño americano muy alejado a tu realidad, preocupándote solo por disfrutar la vida y cosas de cliché
No tengo una vida así, ni el cuerpo que imaginaba, ni la seguridad que imaginaba, incluso la tristeza fingida que mi mente proyectaba.
Solo soy un mal sueño de este jardín del edén errante y de mi imaginación.